Todo esto, me ha recordado mi primer viaje. En mi caso no fue una excursión de medio día, si no que me adentré yo sola con un autobús completo en una semana por la Costa Brava. Todavía ahora, cuando lo pienso, no sé como fui capaz de aceptar ese viaje como "primer viaje" ni como la agencia se atrevió a confiárselo a una novata; pero su confianza valió la pena y al final del viaje pudimos todos respirar tranquilos, había salido estupendamente.
Sin embargo, yo me pasé dos semanas sin poder apenas respirar. Quieres que todo salga bien, quieres tener la máxima información posible sobre los lugares a visitar, quieres poder controlar todos los posibles eventos que puedan ocurrir, pero no tienes experiencia y en mi caso a dos días del viaje, sólo tenía datos por todas partes, una cantidad imposible de pueblos por los que pasaba, pero nada realmente preparado. Me habían enseñado como recopilar toda esa información, y como utilizarla, pero era el sistema de otro, y yo necesitaba adaptar ese sistema a mi propia forma de trabajar. Así que, a dos días del viaje, borré del ordenador todos los datos que había ido recopilando durante la semana anterior y comencé de nuevo, estableciendo un orden y una prioridad: primer día, segundo día, tercer día... y organizando pueblos y temas en el mismo orden en el que iba a necesitarlos. A pesar de todas las horas que trabajé, el día de la salida sólo había podido terminar el primer día de viaje y parte del segundo, pero me quedaban aún varios días de los que no tenía nada preparado. Sin embargo, cómo no salía hasta la noche, me tomé una tila (la primera y única vez que la he tomado en toda mi vida) y dejé toda la mañana libre para tomar una buena ducha que me relajara y preparar la maleta cuidadosamente. El primer día debía salir a la perfección, del resto ya me ocuparía durante el viaje. Así que pasé los días preparando la noche anterior, todo lo que iba a contar al día siguiente, llegué del viaje completamente exhausta por la falta de sueño, pero valió la pena por que todo había salido bien. Por supuesto, hablar en profundidad de todo lo que vemos durante el viaje no es lo más importante, ser amable y atenta y cuidar de que los clientes se lo estén pasando bien tiene prioridad, pero algo que te llena de orgullo es que alguien del grupo te diga "Tú has debido de estar aquí muchísimas veces, porque lo sabes todo y sabes dónde está todo".
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