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domingo, 27 de marzo de 2011

La primera vez


Hoy, en el mismo momento en que estoy escribiendo estas líneas, una compañera esta haciendo su primera excursión. Hace unos días me llamarón a mí para acompañar a ese grupo, que precisamente venían a visitar mi pueblo, Priego de Córdoba. Yo ya estaba ocupada, pero ofrecí mi ayuda a quien hiciera el viaje en cualquier cosa que necesitara, sobre todo porque actualmente hay calles cortadas en Priego y los autobuses no pueden entrar al centro de la ciudad, si no que tienen que dejar a los grupos algo más alejados. Ella venía desde Loja, por lo que, ayer cuando me llamó, le indiqué el lugar por el que era más probable que llegaran a Priego y donde podía bajar al grupo, sin embargo, finalmente, el conductor los ha dejado en otro lugar, y me ha vuelto a llamar esta misma mañana, para ver si iban en la dirección correcta por la calle que iban. Por suerte iban estupendamente, aunque han tenido que subir una calle bastante empinada para llegar al centro. Estas y otras cosas son con las que nos encontramos los guías en nuestro trabajo diario: calles cortadas, cambios en los sentidos de circulación, atascos, cambios no indicados en los horarios de los monumentos, etc. y que nos hacen tener que ser rápidos a la hora de cambiar el rumbo de la visita. Y si esto es un inconveniente para alguien con experiencia que conoce el destino, imaginad para aquella persona que es la primera vez.
Todo esto, me ha recordado mi primer viaje. En mi caso no fue una excursión de medio día, si no que me adentré yo sola con un autobús completo en una semana por la Costa Brava. Todavía ahora, cuando lo pienso, no sé como fui capaz de aceptar ese viaje como "primer viaje" ni como la agencia se atrevió a confiárselo a una novata; pero su confianza valió la pena y al final del viaje pudimos todos respirar tranquilos, había salido estupendamente.
Sin embargo, yo me pasé dos semanas sin poder apenas respirar. Quieres que todo salga bien, quieres tener la máxima información posible sobre los lugares a visitar, quieres poder controlar todos los posibles eventos que puedan ocurrir, pero no tienes experiencia y en mi caso a dos días del viaje, sólo tenía datos por todas partes, una cantidad imposible de pueblos por los que pasaba, pero nada realmente preparado. Me habían enseñado como recopilar toda esa información, y como utilizarla, pero era el sistema de otro, y yo necesitaba adaptar ese sistema a mi propia forma de trabajar. Así que, a dos días del viaje, borré del ordenador todos los datos que había ido recopilando durante la semana anterior y comencé de nuevo, estableciendo un orden y una prioridad: primer día, segundo día, tercer día... y organizando pueblos y temas en el mismo orden en el que iba a necesitarlos. A pesar de todas las horas que trabajé, el día de la salida sólo había podido terminar el primer día de viaje y parte del segundo, pero me quedaban aún varios días de los que no tenía nada preparado. Sin embargo, cómo no salía hasta la noche, me tomé una tila (la primera y única vez que la he tomado en toda mi vida) y dejé toda la mañana libre para tomar una buena ducha que me relajara y preparar la maleta cuidadosamente. El primer día debía salir a la perfección, del resto ya me ocuparía durante el viaje. Así que pasé los días preparando la noche anterior, todo lo que iba a contar al día siguiente, llegué del viaje completamente exhausta por la falta de sueño, pero valió la pena por que todo había salido bien. Por supuesto, hablar en profundidad de todo lo que vemos durante el viaje no es lo más importante, ser amable y atenta y cuidar de que los clientes se lo estén pasando bien tiene prioridad, pero algo que te llena de orgullo es que alguien del grupo te diga "Tú has debido de estar aquí muchísimas veces, porque lo sabes todo y sabes dónde está todo".

lunes, 13 de diciembre de 2010

Ciudades en plano


En primer lugar comenzaré diciendo que no me considero tan experta en el sector como para atreverme a dar consejos a nadie, por lo que en esta entrada lo único que pretendo es explicar mi propia experiencia y opinión sobre el tema de planos de ciudades, respetando cualquier otra opinión que tengan otras personas, a las que invito gustosamente a dejar sus opiniones y comentarios al respecto; y que por supuesto, los ejemplos que he escogido para mostrar se deben al azar y a que han sido los últimos con los que he estado trabajando, sin ninguna otra intencionalidad.

Trabajando como guía de ruta, los planos de ciudades son una herramienta imprescindible, sobretodo cuando hay que visitar ciudades en las que nunca hemos estado. En esos casos, podemos buscar el las webs de turismo de las diferentes localidades. En algunos casos, nos ofrecen una gran variedad de herramientas, planos e incluso folletos que no sólo podemos consultar online, sino que podemos descargar cómodamente en nuestro ordenador para imprimir y poder llevar durante la visita (ejemplo). Otros lugares, a pesar de tener páginas web cuidadas no resultan tan cómodas a los guías y, o bien tienen planos interactivos (ejemplo), más o menos útiles, pero que no se pueden descargar; o bien utilizan los mapas de google como callejeros (ejemplo). Estos planos tienen la desventaja además de que no indican los puntos turísticos interesantes, que es realmente la información más importante para un guía.
Si tenemos la suerte de contar con suficiente tiempo para preparar la visita, podemos solicitar que nos envíen un plano llamando a la Oficina Municipal de Turismo de la propia ciudad. Sin embargo, no todos los planos son igual de prácticos. Este primer ejemplo (ejemplo) tiene la ventaja de que cuenta con información de los principales lugares de interés, aunque sea una descripción breve, lo que puede ser de gran ayuda cuando no hemos tenido tiempo para preparar la visita y debemos hacerla sobre la marcha, sin embargo, cuando sí que tenemos ese tiempo y buscamos información sobre la ciudad, nos damos cuenta que no muestra ni la mitad de los lugares de interés que podemos encontrar una vez estemos allí. En algunos casos, los señala con otro color un poco más oscuro, pero sin indicar de que se trata. Esto puede que baste a los turistas, pero no a un guía que debe "fingir" que conoce el lugar, y no puede ir preguntando (o al menos no delante del grupo) que es cada edificio. Para ello, en ocasiones hay que combinar estos mapas con otros buscados en Internet como éste (ejemplo), que aunque no da información sobre los lugares si que indica donde se encuentra cada uno. Mi último ejemplo (ejemplo) es en mi opinión uno de los más completos: se puede descargar en pdf, completo o el sector que nos interese, además de contar con callejero, teléfonos de interés y una extensa lista de puntos de interés. El único contra que le encuentro está en que al ser dibujado en tres dimensiones, algunas veces los propios edificios ocultan las calles lo que pudiera llevarnos a confusión.
La conclusión de todo esto es que hay muchos tipos de planos de ciudades, más o menos útiles, y que hay que saber combinarlos para obtener los mejores resultados. No pretendo con esto decir, que hay que conocer cada rincón de una ciudad, ni que tengamos que ir indicando cada uno de los edificios, sobre todo la primera vez que la visitamos, ya que puede ser que haya lugares donde no tengamos la seguridad suficiente y quizás sea más aconsejable no nombrarlos; pero sí, que si contamos con el tiempo suficiente el preparar y contar con más información de la estrictamente necesaria, puede sernos de utilidad para el caso de que tengamos un grupo que sea curioso y haga muchas preguntas, además de poder "lucirnos" en caso de que lo veamos necesario, pero siempre teniendo certeza de lo que estamos hablando.